¿Quién diablos es Neguib Simón?

Por Amante Taurino

El yucateco de origen libanés, Neguib Simón Jalife, fue y será un icono importante en la fiesta taurina mexicana. A él le debemos el coso taurino más grande del mundo, recinto que ha sido testigo de importantes figuras del toreo y de tantas voces en cuello, quienes han gritado desaforadamente: ¡Ole!

Nuestra plaza ha albergado las maestrías de toreros y rejoneadores, que nos regalan estampas toreras llenas de pasión y de gran intensidad; pero también de momentos de amargura y felicidad.

El licenciado Neguib Simón, fue un verdadero visionario, un hombre adinerado que tuvo un sentido agudo por el entretenimiento y que soñó con edificar la "Ciudad de los Deportes", desarrollo que contaría con: albercas, frontones, arenas de boxeo y lucha, cines, restaurantes, boliches y mucho más; sin embargo, nadie creía en su proyecto. El también político mexicano, a pesar de las vicisitudes, adquirió unos terrenos ubicados en las actuales colonias Nápoles, Del Valle y Roma, las propiedades pertenecieron a ladrilleras que dejaron grandes socavones, factibles para edificar la plaza de toros y un estadio.

¿Y qué pasó con el ambicioso proyecto de la Ciudad de los Deportes?

Don Neguib Simón, desgraciadamente perdió toda su fortuna en la inversión de los dos primeros inmuebles. A pesar de la desilusión, Simón Jalife deseaba tener una plaza grandiosa, dotada con todo el confort y todas las comodidades posibles a más de 35,000 espectadores.

La gran mole taurina se levantaba poco a poco, imponente y majestuosa se mostraba ante los curiosos Su esencia se dejaba ver tras las varillas de madera que la sostenían y le daban forma.

Una vez arreglada hasta el último detalle, la Plaza México fue prueba de una resistencia con sacos de arena en enero de 1946, para mostrarle al público y a las autoridades, la imposibilidad de un derrumbe. La prueba fue un éxito y se pudo al fin estrenarse, como es bien sabido, el martes 5 de Febrero de 1946.

Por su parte, Neguib Simón Jalife, se encontraba satisfecho por ambas construcciones, en especial por la plaza de toros, pero era inevitable que se encontrara en la ruina por la realización de su sueño. Se lanzó solo a su aventura, sin colaboraciones de socios y terminó viviendo en la penuria.

1 comentario:

  1. Neguib Simón no terminó viviendo en la penuria, ni la obra fue hecha sin colaboración de socios. Esta obra la hizo toda la familia Simón Jalife. La cabeza era Neguib, sí, pero el dinero y las empresas que él tenía eran de la familia completa. Y, si bien no murió gozando de la riqueza que tuvo en su día, eso no significó que muriera en la penuria. La riqueza no fue igual pero en la calle no quedó.

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