Anécdotas de dos genios

Por QuO VaDiS

Si ha de existir una incógnita verdaderamente curiosa en la historia de la ciencia, es aquella referente a cómo es que vivían los tan famosos genios que rompieron los esquemas visionarios de la humanidad.

Probablemente se piense que es irrelevante para las teorías científicas, conocer qué tipo de dieta llevaba Einstein, cuál era el juego favorita de Galileo o el día más vergonzoso para Newton. Sin embargo, justo como ahora sucede con los personajes del espectáculo, los espectadores del conocimiento de estos 'héroes' pudieron haber considerado interesantes estos detalles o algunos otros que han sido relatados.

Así que, reflexionando sobre la naturaleza de los genios, se pueden creer algunas de las siguientes anécdotas:

Albert Einstein

En la década de 1920, este científico era reconocido en el gremio intelectual, por lo que era solicitado para ofrecer conferencias en varias universidades. Para llegar a ellas, contaba con los servicios de un chofer, a quien comentó una vez sobre lo aburrido que podía ser el repetir siempre lo mismo, una y otra vez.

En vista de la expresión de su jefe, el chofer sugirió: "Puedo sustituirle por una noche señor. He oído tantas veces su conferencia, que la puedo recitar palabra por palabra". Einstein le tomó la palabra y después de intercambiar vestimenta y funciones, llegaron al lugar de los académicos.

La ventaja era que nadie de los escuchas conocía a Albert Einstein, así que nadie descubrió el engaño. El problema surgió cuando al acabar la plática, un profesor hizo una pregunta al ponente, de la que el chofer no tenía ni idea, por lo que contestó: "La pregunta que me hace es tan sencilla, que dejaré que mi chofer, que se encuentra al final de la sala, se la responda".

Isaac Newton descubre su genialidad

El genio inglés recibió, como muchos otros científicos, una carta de Basilea el 29 de enero de 1697 a las seis de la tarde, con el planteamiento de dos problemas sobre cálculo diferencial.

A las cuatro de la madrugada, el hombre había ya resuelto ambos problemas. Ese mismo día envió las soliciones al presidente de la Royal Society, Johann Bernoulli, remitente de la misiva. En el número de febrero de 1697 de Phiosophical Transactions, fueron publicadas las soluciones de Newton. El artículo, de forma anónima, especificaba que lo que Newton resolvió en unas horas, a muchos matemáticos les hubiese costado toda una vida; pues ninguno de los otros participantes pudieron resolver los problemas.

Fue así como Newton y el responsable de la prueba, al leer el texto, comprendieron el nivel del intelecto. Incluso, el mismo Bernoulli, autor del artículo, se sorprendió de haber pasado por alto que quien había escrito dicha información, fue él mismo, por lo que se dijo: "De las garras del león".

  
 

Como estos relatos, existen muchos otros que podrían extenderse para manifestar los insignificantes detalles que nos cuentan la personalidad de un genio. Habrá en un futuro, aún más de las anécdotas de los genios. Si te quedaste con la curiosidad, aquí hay una historia más…

… Newton fue elegido miembro del parlamento británico en 1689. Acudió durante muchos años a su puesto aunque nunca intervenía. En cierta ocasión, Newton se levanto durante una sesión y se hizo un gran silencio para escuchar sus palabras. Todo lo que Newton hizo fue pedir que cerrasen una ventana abierta porque había mucha corriente.

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